Durante
muchos meses hemos escuchado a la mayor parte de los dirigentes de IU decir que
hay otra salida para resolver la crisis y
que, las consecuencias de ésta, no pueden recaer en exclusiva sobre las
espaldas de los (afortunados los que aún lo somos) trabajadores.
Parece que
ese mensaje ha calado entre la ciudadanía y ello explicaría en buena medida la
subida de IU en las últimas convocatorias, tanto en las últimas generales,
aunque sin que haya que lanzar muchos cohetes, como en las andaluzas.
En este
último caso, el éxito, ha sido notable; tanto, que ha obligado al Psoe a pactar con la
coalición de izquierdas para formar gobierno e impedir que Javier Arenas (PP) se
hiciera con el poder en esa comunidad. Esto es algo que la mayoría celebramos.
Lo que no
celebramos en absoluto es que ese gobierno de izquierdas haya seguido el camino
que hasta ahora parecía exclusivo de la derecha rancia: los recortes y los
ajustes para equilibrar el déficit.
Me parece
incomprensible que una de las primeras medidas que ha tomado ese gobierno, en el
que participa IU, haya sido un sustancial hachazo en los salarios de los
funcionarios y encima se justifique con que es si o si, a cambio de no despedir a alguno de esos trabajdores. Los argumentos de la derecha y sus conocidos
"sacrificios".
Para intentar
entender este disparate, fundamentalmente,
dos alter opciones: Una es que IU ha
mentido descaradamente y ha mantenido contra viento y marea que hay otra salida
cuando en realidad sabe que no la hay. Esto es
poco probable porque sería de una desvergüenza que, hasta ahora, esta
organización no ha demostrado. Queda descartada.
Hay que
pensar, por tanto, que una vez instalados en gobierno han percibido que la realidad es muy distinta
de la que se imagina desde fuera. Eso, lo que demuestra , es que hay que ser
cautelosos a la hora de hacer grandes anuncios y maravillosas promesas, porque es muy probable que las dificultades
para llevarlas adelante sean enormes y más cuando se es una minoría en un
gobierno de coalición.
Pero, además, lo que es absolutamente imposible, es pretender
imponer esa otra salida, que sí es
verdad que la hay, en solitario. Andalucía
vive dentro de un contexto dominado por el PP que, a su vez, está mediatizado
(a gusto, pero mediatizado) por los mercados
y su valedora, la infame merkel y su austeridad.
El problema
no puede ser resuelto desde la individualidad suicida o desde el heroísmo inconsciente
que únicamente provocarían un mal mayor. Si
Andalucía se niega a aceptar la imposición, la respuesta es la intervención del
PP y eso es mucho peor.
Pero, dicho
esto, lo cierto es que IU tendría que
haber sido mucho más prudente y recordar que tiene que actuar políticamente dentro
un campo de juego en el que no ha marcado las reglas, no ha elegido a los árbitros
y, encima, no puede decidir las sustituciones porque el entrenador no es suyo.
¿Significa
esto que no hay otra salida? Ni mucho menos; lo que significa es que antes de
aplicarla hay que crear las condiciones que nos lleven a poder ejecutarla en las
mejores condiciones.