Cuando esta noche, a eso de las diez, Tele5, estrene esa macro anunciada serie sobre la vida de Felipe borbón y Leticia Ortíz, tendremos una especie de entrega de un “love story” protagonizado por un un príncipe que se enamora de una periodista divorciada por la que está dispuesto a abandonarlo todo. ¡Vaya tela!
Como el tiempo pasa de forma inexorable para todos, hay que ir preparando la llegada del hijo al trono franquista y, de ahí, la necesidad de empezar con las adulaciones de rigor.
Pero, el colmo de la desfachatez es que, encima, nos hagan creer que el familión borbónico desconoce de qué va la serie por lo que esta noche, al igual que el resto de los mortales, se enterarán de la trama. Y es que la monarquía de todos es cada día más campechana.
En fin, bien está que las cadenas de TV pierdan el tiempo intentado vendernos a estos personajes como si fueran una especie de héroes del pueblo, pero que además nos tomen por idiotas me parece demasiado.
¿Quién se puede creer que una serie en la que se trata, nada menos que de la familia borbón, no habrá sido supervisada hasta en el último detalle por quien corresponda a fin de que no se deslice el más mínimo error?
Supongo que esta mentira formará parte de la mercadotecnia para hacer más tragadero el producto en cuestión; para que millones de personas se queden embobados viendo y oyendo como en realidad no se trata de unos privilegiados que viven del cuento y a costa del presupuesto nacional, como dicen los rojos y los republicanos, sino de una pareja sencilla, que resiste hasta final de mes con su sueldo y que han tenido los mismos problemas que el resto de la ciudadanía, para ellos, meros súbditos: colegios, hipotecas, vacaciones cortas, preocupación por su futuro laboral, etc.
La verdad es que no merece la pena perder más tiempo con esta historia, así que no sigo.