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domingo, mayo 15, 2011

REFLEXIONES EN TORNO A LORCA

La calamidad que ha sacudido a Lorca ha generado un movimiento de solidaridad que, en muchos casos, tiene más de escenificación que de verdadero compromiso con la población afectada por semejante desastre.  Solidaridad y preocupación que, antes de los dos terremotos,  por parte de las autoridades dejaba bastante que desear,  según se van conociendo datos sobre lo que ha sucedido.

Evidentemente se trata de un tema opinable,  pero a mi, por ejemplo,  me parece que suspender la campaña electoral como gesto de apoyo a los lorquinos, no pasa de ser un acto meramente formal que, en muchos casos, está destinado más a logar apoyos para uno mismo, que para los damnificados que con semejante suspensión no ganan absolutamente nada. Pero, en fin , repito que es un tema opinable y con muchos matices.

Es evidente, sin ir más lejos, que no se ha cumplido la normativa sobre seguridad en la edificación, lo que ha provocado que es desastre fuera aún mayor. Y no sólo esto es válido para los edificios antiguos sino, según parece, pare muchos de los más recientes. A pesar de que la zona es de alto riesgo sísmico.

También parce claro que, lamentablemente, este terrible suceso zanja cualquier posible discusión sobre la idoneidad de construir centrales nucleares en España. De hecho el silencio de los que hasta hace poco clamaban por la seguridad es llamativo. Han quedado en evidencia porque en España también puede ocurrir lo de Fukushima.

Y hay otra cuestión que no tiene discusión posible: después de tres días del terrible suceso, el 90 por ciento de las personas que aún tienen que permanecer en los campamentos son inmigrantes. Esto no puede ser una casualidad.

Está claro que estas personas son las que viven en peores condiciones, en las casas más viejas, las que tienen menor resistencia y, posiblemente hacinados y pagando un alquiler abusivo. ¿Dónde -me pregunto- estaba la solidaridad con ellos antes de los terremotos?

¿Acaso nadie, entre las autoridades de Lorca, sabía que eso era así? Porque es difícil ignorar a 13.000 personas.

Más bien me inclino a pensar que estos inmigrantes, una vez más, se han ido asentando en esa ciudad parar efectuar trabajos mal remunerados y en situación de autentica provisionalidad e indefensión.

Ahora, la mayor parte se quedan en la más absoluta incertidumbre. Lo habrán perdido casi todo, para empezar el techo bajo el que cobijarse, y las pocas pertenencias que pudieran tener. Y en el caso hipotético, más bien improbable, de que las casas estuvieran aseguradas, quien cobrará la indemnización será el propietario de la misma. Esperemos que en un gesto de solidaridad ayuden a quienes tenían como inquilinos.

En todo caso, como siempre, la desgracia se ha cebado con quienes menos tienen y esa tendría que ser la primera reflexión que deberíamos hacer todos en vez de suspender campañas electorales.

En todo caso, quiero expresar mi simpatía a todos los afectados sin exclusión y, especialmente, a las personas allegadas a los fallecidos y los heridos. Es con ellos y, también con los otros, con quines hay que estar más próximo mucho más allá de los actos protocolarios y las declaraciones oficiales.

Y, por supuesto, felicitar a los servicios de emergencia que han dado una lección de eficacia.