Por fin ZP ha cedido, ha inclinado la cerviz ante el FMI, los especuladores y los mercados a los que hay que tranquilizar, porque pese a no haber sido elegido por ellos, gobierna para ellos en detrimento de quienes si le han elegido.
No haré un gran descubrimiento si afirmo que todo esto era más que previsible, que era una certeza que, antes o después, el amigo ZP tomaría una serie de medidas como las que anunció ayer. Lo que pasó hace unas pocas fechas en Grecia fue el prólogo del primer capítulo en el que España pasaría sin mucha tardanza a ocupar un puesto estelar en este drama. Y sólo ha empezado; si no reaccionamos habrá más .
Tampoco ganaré el reconocimiento como profeta si digo que todo esto es consecuencia de no haber tomado a tiempo las medidas necesarias para cortar de raíz cualquier intento del capitalismo feroz y salvaje de recuperarse, de salir del agujero donde se había metido asustado ante la magnitud del desastre.
Pero, algunos idiotas, entre los que nuestro ZP tendrá un puesto de honor en la historia, prefirieron acudir en socorro del “sistema” a cambio de nada, de absolutamente nada.
Y también la izquierda seria, la honrada, de la que se puede y se debe esperar algo más que palabras, se quedó paralizada, anonadada y con escasa capacidad de respuesta y de acción. Hay que reconocerlo porque, sólo así, se podrá evitar que el desastre sea aún mayor.
Porque ahora, la cuestión ya no sólo es movilizarse contra las medidas de ZP que, desgraciadamente van a caer sobre nuestras espaldas, casi sin remedio. Las posibilidades de evitarlas son, en mi opinión, escasas. Será necesaria pero insuficiente.
Ahora hay que preparare con fuerza para evitar que vayan más lejos; que el siniestro mercado lleve adelante más medidas en forma de reforma laboral como la que pretende el sistema, que deje en la más absoluta indefensión a los trabajadores y que está, como quien dice, a la vuelta de la esquina de las intenciones ya nada ocultas del gobierno.
No van a querer parar aquí, ya han dado el primer golpe y cuentan con la colaboración del gobiernillo nauseabundo de ZP que se plegará sin condiciones a los dictados de la UE y del FMI.
La respuesta, sin embargo, tiene que ser desde la sensatez, desde el rigor, desde las propuestas argumentadas, sólidas, basadas en las cifras, en cálculos que no sean derribados como castillos de naipes. Hay que atornillar al capitalismo allí donde se puede.
Y para esto hay que trabajar con rigor desde hoy mismo, no bastan las grandes palabras. Tenenos que prepararnos para protagonizar las batallas que se aproximan desde una posición de firmeza, no desde posiciones maximalistas. Este es a partir de hoy nuestro reto.
Porque -reflexionemos- qué futuro nos espera si es el PP el que rentabiliza esta crisis? ¿ Acaso ese partido, que ahora clama por los recortes sociales, haría algo diferente? No, en absoluto. Sólo desde una posición de fuerza política, traducida en presencia en todas las instituciones del Estado se pueden evitar más agresiones.
Pero, para lograr esto, tenemos indefectiblemente que ganar día a día la confianza de la ciudadanía y no va a ser nada fácil.