miércoles, julio 15, 2009

ERRARE HUMANUM EST, SED IN ERRORE PRESERVARE DEMENTIA

Nada va a devolver la vida a Rayán. Es ahora el tiempo de la consolación y no el de urdir extrañas venganzas públicas para culpar al eslabón más débil y, de esta forma, tranquilzar conciencias propias y opiniones ajenas.


He querido, deliberadamente, tal y como he Escrito en Ciberculturalia, ese maravilloso blog de Carmen, dejar pasar el tiempo suficiente para poder analizar y después escribir con calma, sobre el trágico suceso que ha afectado a un recién nacido de 15 días fallecido como consecuencia de un trágico error hospitalario. Hijo, además, de un ciudadana muerta 15 días antes.

No querría en absoluto escribir algo que pudiera sonar a panfletario o, como también ha señalado algún comentarista del blog citado, a utilización política de este suceso, lo que no impide que los políticos deban pedir responsabilidades unos y asumirlas, cuando corresponde, otros.

Será por tanto, a terceros a quienes corresponda la petición de los débitos a las que hubiere lugar, y deberán hacerlo con sosiego y talento, para que no parezca una vendetta que sólo se lleve por delante a algún capitoste cuya sustitución por otro puede no servir para evitar un nuevo error de este tipo

Huelga decir que toda actividad humana está sujeta al error, y que la labor médica no es una excepción. Los médicos, los enfermeros, pueden equivocarse en un diagnostico, hacer mal una intervención quirúrgica, o desacertar en un tratamiento sin que por ello tenga necesariamente que existir dolo o negligencia. Sencillamente hay un fallo.

Pero, aun así, el error de consecuencias a veces catastróficas, como en el caso que nos ocupa, tiene que tener unos efectos para evitar que se vuelva a producir, porque no se pueden achacar a hechos fortuitos, sino a causas objetivas. Un hecho fortuito es imprevisible, un mal diagnóstico es un error que posiblemente se podría haber evitado.

Porque, fundamentalmente, la trágica equivocación que se ha dado en el caso de Rayán sólo puede deberse a tras causas esenciales:

En primer lugar, la enfermera encargada de la vigilancia de esos pacientes podría ser descuidada, negligente y tener poco interés por su trabajo y, como consecuencia de ello, éstos se encontraban en una situación de peligro potencial.

En este caso, la responsabilidad última correspondería, además de a la propia causante del daño, a quienes la nombraron para ese puesto y, o bien no detectaron ese desinterés, o detectándolo, no hicieron nada por subsanarlo.

Lo lógico habría sido separar de inmediato a esa mal profesional a un lugar donde su actividad fuera menos lesiva, como podría ser la toma de temperatura o de la tensión de los enfermos y, si persiste en su actitud, prescindir definitivamente de ella.

Otra posibilidad es que la mencionada profesional tuviera escasos conocimientos y una preparación deficiente para asumir un trabajo tan importante . En este caso, aunque por razones muy diferentes, la solución habría sido exactamente la misma, hasta que alcanzase la necesaria experiencia para atender a unos enfermos tan especiales. Aquí también los responsables de mantenerla en su puesto son los últimos responsables de lo sucedido. Pero ya sólo ellos.

Y, en tercer lugar, que existan condiciones objetivas que, descartadas las dos hipótesis anteriores, es decir ni el descuido ni la insuficiente preparación, propicien la posibilidad de cometer un error de tan funestas consecuencias.

Un horario continuado excesivo y sin descanso, escasez de personal para atender la planta, falta de supervisores que garanticen los procesos más delicados, masificación del centro, falta de personal cualificado en general o de medios técnicos en particular. Es decir cualquier motivo externo y ajeno a la voluntad de los profesionales implicados en este desastre.

Y es aquí, sin duda alguna, donde las responsabilidades alcanzan una mayor gravedad, porque eso ya no es un problema puntual de un mal profesional o escasamente formado, sino la consecuencia de una actitud indeseable en lo que debe ser la gestión de un centro hospitalario y esto si tiene responsables directos que deben asumirlas sin más dilación. Esta si es una cuestión política.

Quiero, finalmente, decir que también me pongo en la piel de la profesional causante involuntaria, de eso no me cabe casi duda alguna, de esta tragedia que va a tener que cargar toda su vida con un hecho del que posiblemente sea protagonista contra su deseo.

8 comentarios:

Carmen dijo...

Querido Txema, siempre eres muy generoso conmigo. Gracias de corazón.

Haces bien en dejar pasar el tiempo para que también pase el calentón. Tu reflexión sin duda es impecable.

Estoy contigo que el hecho es una cuestión política y que por tanto los políticos responsables deben asumir su responsabilidad.

Y también creo que es un gran drama para la enfermera ya que este hecho, al margen de sus responsabilidades, le ha marcado de por vida.

Un abrazo muy fuerte Txema

Menda dijo...

D.Txema, tal como le comenté en su otro blog, ojalá se depuren responsabilidades. Será una triste tirita sobre una herida abierta, pero.....¿qué más podemos esperar?. El dolor de esa familia no podrá ser mitigado con nuestras diatribas sobre lo hecho o dejado de hacer, eso seguro,pero insisto...ojalá esto no caiga en el olvido.

Txema dijo...

Cómo no voy a ser generoso contigo si la armonía de tus palabras transmiten tanta reflexión como sosiego en estos tiempos de estulticia y declive.

Gracias mozartiana por molestarte en visitarme.

Txema dijo...

Menda, caerá en el olvido en el momento en que deje de ser rentable para quienes sólo ven la oportunidad de medrar a costa del sufrimento.

La mayoría quieren convertir en votos a las víctimas. Pero las víctimas son olvidadas ad aeternun.

Troll ~ dijo...

Excelente análisis y exposición, Txema, gracias por informarme de que podía encontrarlo aquí.

La Medicina siempre me ha producido una enorme sensación de vértigo por la brutal responsabilidad que acarrea, tanto es así que jamás me he llegado plantear enfocar mis estudios hacia esa titulación.. Me parecía que un exceso de consciencia en esa profesión puede ser a la postre paralizante.
Qué equivocado estaba...

Las veces que he tenido que pasar tiempo en un hospital (con familiares) he percibido que, lo que debería ser un leve e inevitable distanciamiento emocional para que tu trabajo no acabe contigo, se convierte finalmente, y con una frecuencia escandalosa, en la alienación más negligente y aberrante, tanto entre auxiliares de enfermería, como entre enfermer@s y médicos. Desde la confusión más injustificable y potencialmente drámática en la medicación a administrar, hasta un trato casi vejatorio a algunos enfermos.
La verdad es que, una vez visto y analizado eso en su momento, no dejo de soprenderme día tras día de que desgracias como estas no sean tan habituales como el toque del reloj a media noche.

Ojalá que esta vez la justicia no se limite a esa burla mediática, politizada y obscena... pero mucho me temo que, como muy bien decís, ya sea una vez más inevitable.... Esperaremos la próxima noticia, y el correspondiente drama inimaginable de quién reciba el boleto ganador.....

Txema dijo...

Troll, tus palabras me llenan de satisfación por la capacidad de reflexión que demuestras. Es una dosis de esperanza, como ocurre con Menda que es joven y puede relevarnos.

Supongo que tú también lo eres y eso me congratula.

Esa actitud tuya me alienta a seguir en la lucha pero, alejado de eso que tú llamas, con todo acierto, obscenidad. Que gran palabra para definir lo que está ocurriendo en este viejo país.

Obscenidad en todo. Nada se libra de la inmundicia y parece que al final nos sentimos felices.

Troll ~ dijo...

Mi esperanza es a la inversa en casos como el tuyo, y es la de poder llegar algún día a tu edad en un estado similar a él: esperanzado, joven y luchador..
Ojalá que las trabas que propios y ajenos se imponen no lo dificulten demasiado.

(no soy tan joven como ella, aunque mentalmente mucho más.. jajjajaj.. En todo caso, compartiremos decada algún año más :)

Tercera Opinión dijo...

Hola, con respecto a este tema me gustaría que visitases mi artículo:

Quizás si Rayán hubiese ido por lo privado…

http://www.terceraopinion.net/2009/07/19/rayan/

Un saludo.