En coincidencia con los cinco años de este blog, que se cumplieron el seis de este mes, he de confesar que me invade cierto desánimo que hace que mis entradas cada vez sean más espaciadas, como alguno amigos me han hecho notar.
Este blog nació con una clara vocación política; como una voz de alguien que, desde la izquierda, pretendía aportar y recoger otras opiniones a través de la escritura. En buena medida a lo largo de este lustro lo he conseguido.
Ha sido especialmente gratificante el conocimiento de algunas personas que han enriquecido mi vida. Incluso he tenido la fortuna de que muchas han entrado más de lleno porque las he conocido personalmente. Esta es la parte positiva.
Pero, desgraciadamente hay una parte negativa. El cansancio, el hastío y la enorme decepción que me produce actualmente la actividad política, incluida la de mi propia organización, en la que indudablemente tendré alguna responsabilidad.
La izquierda ha sido incapaz de dar, no ya soluciones, sino ni siquiera en muchos casos respuestas coherentes, a la enorme crisis que nació aparentemente de unas hipotecas basura y ha trascendido a una catástrofe sin precedentes para la mayoría de los ciudadanos; una hecatombe, no sólo económica, sino también social.
Y observo perplejo que, frente a esta situación, la izquierda que se llama así misma auténtica, frente a la dócil socialdemocracia, de nuevo afronta los problemas desde la división, desde la incoherencia ideológica, y aún peor, desde las batallas internas por saber y demostrar quién es más ortodoxo que quién.
Parece que no nos damos cuenta del peligro que nos acecha a la vuelta de la esquina y, sin embargo, cada hora que pasa tenemos una nueva prueba de lo que se avecina si, además de que el sistema tenga el control económico absoluto, pasa a tener también el control político total.
Una victoria por mayoría absoluta del PP aumentará, sin duda alguna, la presión del sistema sobre la mayor parte de los ciudadanos, porque el PP es el brazo político de ese sistema que ellos llaman liberal y que no es otra cosa que puro y duro esclavismo.
Hay señales abundantes en forma de “recortes” que son verdaderos hachazos, no ya en el pequeño estado del bienestar que aquí disfrutábamos, cada día que pasa. Ahora también en aspectos que parecían intocables como son la sanidad y la Educación.
Por eso, he decidido hacer una pausa. Durante algún tiempo y, mientras reflexiono seriamente sobre todo esto, analizo con tranquilidad la situación, escucho otras opiniones e intento llegar a alguna conclusión, dejaré de escribir en este blog.
No es un cierre, sino como he anunciado, una pausa que ojalá pueda ser lo más breve posible porque eso será una buena señal.
Quiero agradecer a todos quienes, en un momento u otro han participado en este blog, su contribución siempre enriquecedora, incluso en aquellos casos en los que las discrepancias han sido manifiestas y también, a veces, pocas, traspasando algunos límites de la cordialidad.
A todos, hasta pronto.
noeraaixo
Este es un blog abierto a todo tipo de opiniones. Sólo se eliminarán las que no sean respetuosas con los derechos fundamentales de las personas, falten el respeto a otros intervinientes o contengan comentarios racistas, xenófobos, vioentos o cualquier otro que atente contra la dignidad humana.
sábado, octubre 15, 2011
miércoles, septiembre 28, 2011
BAJO LA BOTA CONVERGENTE
Ya sé que el gobierno tripartito catalán fue muy malo y que como consecuencia de su acción nefasta, se entregó la Generalitat a la derecha con barretina y senyera en el balcón. Lo sé yo y lo debían saber la mayor parte de los catalanes. Pero supongo que, a estas alturas, muchos se estarán tirando de los pelos ante las medidas brutales de la bota convergente y sus aliados.
El gobierno derechista de Artur Mas, ayudado por la ranciedad de la Sánchez Camacho y su españolísimo PP, ha traspasado con mucho la línea roja; esa línea sobre la que hasta ahora existía una especie de acuerdo tácito para no atravesarla de modo que, entre otras cosas, no provocara el rechazo claro y contundente de la ciudadanía.
Pero la desfachatez de Mas, quien prometió durante la campaña electoral que no recortaría prestaciones en la Sanidad y en la Educación, es verdaderamente difícil de calificar, salvo que se empleen palabras muy gruesas para con quienes las toman.
Recordemos que se han cerrado centros de atención médica de Urgencia, se han clausurado quirófanos, se va a recortar, o a intentar al menos, el sueldo de médicos y personal sanitarios, se va a dejar de pagar a los centros geriátricos.
Las consecuencias inmediatas no se han hecho esperar. Expedientes de Regulación de Empleo masivos en hospitales y dentro de poco desatención a los enfermos y a los ancianos, por lo que se refiere a la Sanidad.
Y en Educación, tres cuartas partes de lo mismo: descenso generalizado de la calidad por falta de recursos. Y para eso dará igual que el desastre sea en catalán o en castellano.
El de CiU es, con mucho, el Gobierno de derechas que más recortes está llevando a cabo y encima tiene la desfachatez de solicitar ayuda a los demás partidos y de referirse a su acuerdo con un teórico impuesto para los ricos que sabe muy bien que jamás a implantar.
CiU ha traspasado con largueza lo permisible, CiU está llevando a los ciudadanos a una situación de colapso que no sabemos en qué puede acabar pero, probablemente, en nada bueno. CiU será la responsable primera y principal de cualquier estallido social.
CiU es el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir en el resto del país si, como todos asumen, se produce una victoria del PP a la que CiU le prestará, en caso de necesidad, el soporte necesario para hacer en todo el estado lo que ya está ocurriendo en Catalunya bajo su bota inmisericorde.
Se dice que el pueblo es soberano y a la hora de votar no se equivoca: eso me parece una memez. El pueblo a la hora de votar se puede equivocar, o bien por mala información o bien por desorientación o por otros motivos más recónditos.
El ejemplo catalán es paradigmático. Hay que tomar nota para que la derecha no gobierne.
El gobierno derechista de Artur Mas, ayudado por la ranciedad de la Sánchez Camacho y su españolísimo PP, ha traspasado con mucho la línea roja; esa línea sobre la que hasta ahora existía una especie de acuerdo tácito para no atravesarla de modo que, entre otras cosas, no provocara el rechazo claro y contundente de la ciudadanía.
Pero la desfachatez de Mas, quien prometió durante la campaña electoral que no recortaría prestaciones en la Sanidad y en la Educación, es verdaderamente difícil de calificar, salvo que se empleen palabras muy gruesas para con quienes las toman.
Recordemos que se han cerrado centros de atención médica de Urgencia, se han clausurado quirófanos, se va a recortar, o a intentar al menos, el sueldo de médicos y personal sanitarios, se va a dejar de pagar a los centros geriátricos.
Las consecuencias inmediatas no se han hecho esperar. Expedientes de Regulación de Empleo masivos en hospitales y dentro de poco desatención a los enfermos y a los ancianos, por lo que se refiere a la Sanidad.
Y en Educación, tres cuartas partes de lo mismo: descenso generalizado de la calidad por falta de recursos. Y para eso dará igual que el desastre sea en catalán o en castellano.
El de CiU es, con mucho, el Gobierno de derechas que más recortes está llevando a cabo y encima tiene la desfachatez de solicitar ayuda a los demás partidos y de referirse a su acuerdo con un teórico impuesto para los ricos que sabe muy bien que jamás a implantar.
CiU ha traspasado con largueza lo permisible, CiU está llevando a los ciudadanos a una situación de colapso que no sabemos en qué puede acabar pero, probablemente, en nada bueno. CiU será la responsable primera y principal de cualquier estallido social.
CiU es el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir en el resto del país si, como todos asumen, se produce una victoria del PP a la que CiU le prestará, en caso de necesidad, el soporte necesario para hacer en todo el estado lo que ya está ocurriendo en Catalunya bajo su bota inmisericorde.
Se dice que el pueblo es soberano y a la hora de votar no se equivoca: eso me parece una memez. El pueblo a la hora de votar se puede equivocar, o bien por mala información o bien por desorientación o por otros motivos más recónditos.
El ejemplo catalán es paradigmático. Hay que tomar nota para que la derecha no gobierne.
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Crisis. Recortes. Catalunya.
jueves, septiembre 22, 2011
RTVE: UN GOBIERNO DE FACTO
Esta mañana, bien temprano, repasando los blogs amigos, he leído en Kabila, de Rafael García Almazán (RGA), algo que me ha dejado estupefacto. Me refiero a la decisión del Consejo de RTVE de instaurar un control sobre la edición de los informativos, algo tan terrible que va mucho más allá de la censura previa, como bien sostiene RGA, sino que supone, además, la posibilidad de manipular con total impunidad la elaboración de las noticias.
Evidentemente, semejante aberración sólo podía partir de las mentes totalitarias y censoras del PP y, también evidentemente, sólo podía recibir el apoyo directo de sus colegas de CiU, organización tan totalitaria como ellos, pero con la senyera en el balcón y la mano pedigüeña extendida para recoger lo que caiga, por mucho que digan que no se trata de censurar.
Pero, también como señala RGA, lo verdaderamente indignante es la actitud del CCOO y ERC, porque del psoe, ya se puede esperar cualquier acto inmoral, entre ellos este, en el que con su abstención demuestran lo que son: cómplices de los manipuladores.
Que un sindicato como CCOO avale con su abstención semejante decisión, no puede quedar impune y habrá que exigir responsabilidades porque, precisamente, esa fuerza sindical por su trayectoria, bien que ya de puro lejana, casi olvidada, tendría que conocer perfectamente los efectos perversos de semejante control porque los ha sentido en sus carnes. O, ¿habrá que recordarles a Urdaci?
Para cualquier observador de la realidad política hispana, es ya evidente que este gobierno es sólo una caterva de peleles en manos de los mercados y ahora también de la gran derechona que es la que gobierna de facto.
El PP, hace y deshace, va imponiendo sus criterios reaccionarios y sus recortes sociales allí donde ya tiene puesto el culo en la poltrona e, incluso, allí donde no lo tiene. No hay más que ver lo que sucede con la Enseñanza Pública, la Sanidad, el catalán, la reforma de la Constitución y ahora la decisión de RTVE.
Todas estas medidas son el preludio de lo que le espera a la sociedad española si, como parece, se decide el 20N, por entregar el gobierno de la nación de esa pandilla de franquistas reaccionarios.
La España del PP va a helar muchos corazones en cualquier amanecer.
Evidentemente, semejante aberración sólo podía partir de las mentes totalitarias y censoras del PP y, también evidentemente, sólo podía recibir el apoyo directo de sus colegas de CiU, organización tan totalitaria como ellos, pero con la senyera en el balcón y la mano pedigüeña extendida para recoger lo que caiga, por mucho que digan que no se trata de censurar.
Pero, también como señala RGA, lo verdaderamente indignante es la actitud del CCOO y ERC, porque del psoe, ya se puede esperar cualquier acto inmoral, entre ellos este, en el que con su abstención demuestran lo que son: cómplices de los manipuladores.
Que un sindicato como CCOO avale con su abstención semejante decisión, no puede quedar impune y habrá que exigir responsabilidades porque, precisamente, esa fuerza sindical por su trayectoria, bien que ya de puro lejana, casi olvidada, tendría que conocer perfectamente los efectos perversos de semejante control porque los ha sentido en sus carnes. O, ¿habrá que recordarles a Urdaci?
Para cualquier observador de la realidad política hispana, es ya evidente que este gobierno es sólo una caterva de peleles en manos de los mercados y ahora también de la gran derechona que es la que gobierna de facto.
El PP, hace y deshace, va imponiendo sus criterios reaccionarios y sus recortes sociales allí donde ya tiene puesto el culo en la poltrona e, incluso, allí donde no lo tiene. No hay más que ver lo que sucede con la Enseñanza Pública, la Sanidad, el catalán, la reforma de la Constitución y ahora la decisión de RTVE.
Todas estas medidas son el preludio de lo que le espera a la sociedad española si, como parece, se decide el 20N, por entregar el gobierno de la nación de esa pandilla de franquistas reaccionarios.
La España del PP va a helar muchos corazones en cualquier amanecer.
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RTVE
lunes, septiembre 19, 2011
FATALISMO TOTAL, DERROTA CRUEL
La izquierda, la real y la ficticia, ha sido apresada en general por una especie de fatalismo y ha llegado a la conclusión de que la victoria del PP, en las generales del 20N, es inevitable y que, a lo máximo que se puede aspirar, es a que su mayoría no sea absoluta y, por tanto, se vea forzado a pactar con CiU o algún otro partido de similares características.
Tal vez por ese motivo y, pese a que algunos sostienen que Mariano Rajoy ha pedido prudencia a sus huestes, una buena parte de los dirigentes del PP ya no se cortan un pelo y hacen todo tipo de declaraciones, más o menos preocupantes, o más menos pintorescas.
Entre las primeras destaca con luz propia, como no podía ser por menos, la presidenta-gobernadora de la Comunidad de Madrid, quien hoy mismo ha dicho que la educación no tiene por qué ser gratuita en todas sus fases.
Después, posiblemente tras ser amonestada, ha tratado de rectificar y ha sido peor, porque ha dicho que se refería a los másteres. O es verdaderamente una ignorante supina, o cree que lo somos los demás, ¿Desde cuándo los másteres son gratis?
El caso es que esta presidenta-gobernadora lo único que hace es poner de manifiesto cuál es la verdadera cara del PP: privatización de todo aquello en lo que exista la más mínima posibilidad de hacer negocio y, de paso, evitar que la mayor parte de la población acceda a la educación por no poder pagarse los estudios.
Por eso, y pese a que reconozco que las posibilidades de que el PP se alce con la victoria el próximo 20N son muy altas, me parece perverso ese fatalismo contagioso en el que se ha sumido la izquierda (la verdadera y la falsa).
Es evidente que la gestión de este gobiernillo va a pasar factura al Psoe y, es más, es absolutamente justo que así sea, por mucho que el tal Rubalcaba haya descubierto ahora que existe el socialismo, y ande por ahí anunciando medidas contra los ricos, contra los bancos y contra todo aquel que ose perjudicar a la clase trabajadora.
Ya no tiene credibilidad y eso es precisamente lo que saben en su propio partido. Por eso, lo máximo a lo que aspiran es a que el resultado no sea una derrota escandalosa. Pero no porque piensen en lo que va a pasar con los ciudadanos, no, sino porque piensan en lo que va a ser de su partido y todos los que viven de él.
También parece evidente que hay muy pocas posibilidades de que Izquierda Unida recupere los votos suficientes para convertirse en una fuerza determinante. En primer lugar por la Ley Electoral, eso es cierto, pero también, y sería de necios engañarnos, porque el mensaje de esta coalición no llega a la ciudadanía y si llega no cala lo que sería menester.
Lo más sensato es reflexionar seriamente sobre lo que supone votar al PP; qué riesgos y qué incertidumbres se abren ante la posibilidad de que alcance una victoria, sea por mayoría absoluta o no. Y después acudir a votar no contra el gobierno saliente, sino a favor de los perjudicados por él. Y las opciones en verdad no son demasiadas.
Tal vez por ese motivo y, pese a que algunos sostienen que Mariano Rajoy ha pedido prudencia a sus huestes, una buena parte de los dirigentes del PP ya no se cortan un pelo y hacen todo tipo de declaraciones, más o menos preocupantes, o más menos pintorescas.
Entre las primeras destaca con luz propia, como no podía ser por menos, la presidenta-gobernadora de la Comunidad de Madrid, quien hoy mismo ha dicho que la educación no tiene por qué ser gratuita en todas sus fases.
Después, posiblemente tras ser amonestada, ha tratado de rectificar y ha sido peor, porque ha dicho que se refería a los másteres. O es verdaderamente una ignorante supina, o cree que lo somos los demás, ¿Desde cuándo los másteres son gratis?
El caso es que esta presidenta-gobernadora lo único que hace es poner de manifiesto cuál es la verdadera cara del PP: privatización de todo aquello en lo que exista la más mínima posibilidad de hacer negocio y, de paso, evitar que la mayor parte de la población acceda a la educación por no poder pagarse los estudios.
Por eso, y pese a que reconozco que las posibilidades de que el PP se alce con la victoria el próximo 20N son muy altas, me parece perverso ese fatalismo contagioso en el que se ha sumido la izquierda (la verdadera y la falsa).
Es evidente que la gestión de este gobiernillo va a pasar factura al Psoe y, es más, es absolutamente justo que así sea, por mucho que el tal Rubalcaba haya descubierto ahora que existe el socialismo, y ande por ahí anunciando medidas contra los ricos, contra los bancos y contra todo aquel que ose perjudicar a la clase trabajadora.
Ya no tiene credibilidad y eso es precisamente lo que saben en su propio partido. Por eso, lo máximo a lo que aspiran es a que el resultado no sea una derrota escandalosa. Pero no porque piensen en lo que va a pasar con los ciudadanos, no, sino porque piensan en lo que va a ser de su partido y todos los que viven de él.
También parece evidente que hay muy pocas posibilidades de que Izquierda Unida recupere los votos suficientes para convertirse en una fuerza determinante. En primer lugar por la Ley Electoral, eso es cierto, pero también, y sería de necios engañarnos, porque el mensaje de esta coalición no llega a la ciudadanía y si llega no cala lo que sería menester.
Lo más sensato es reflexionar seriamente sobre lo que supone votar al PP; qué riesgos y qué incertidumbres se abren ante la posibilidad de que alcance una victoria, sea por mayoría absoluta o no. Y después acudir a votar no contra el gobierno saliente, sino a favor de los perjudicados por él. Y las opciones en verdad no son demasiadas.
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elecciones
domingo, septiembre 11, 2011
DIADA I MALA MAROR
Celebramos hoy una nueva Diada Nacional y, lo que debería ser una jornada con un ambiente festivo, es para una buena parte de la sociedad motivo -de nuevo- un día de reivindicación y, lo que es aún peor, de sentimiento de temor y ante la evidente regresión social.
En los últimos días, que han coincidido con mi llegada a Catalunya, se han producido una serie de hechos que inquietan a esta país, aunque por motivos bien distintos e, incluso, con enfoques absolutamente diferentes de la misma cuestión.
Por un lado, la infame reforma de la Constitución española, hecha con nocturnidad y alevosía y que ha sido impuesta por el rodillo de los dos partidos mayoritarios que, en esto como en otras muchas cosas, no tienen el más mínimo inconveniente en pactar.
Desde CiU, cínicamente, como suele ser su costumbre, se quejan de que Catalunya ha quedado fuera de esta reforma y no ha sido escuchada. Nada más falso.
Por supuesto ni una palabra de la barbaridad que supone incluir en el texto constitucional semejante norma porque, evidentemente, están de acuerdo con el fondo.
Los diputados del PSC y del PP de Catalunya han votado a favor de la reforma y, por mucho que no disguste, son tan representantes de los electores de este país como los de CiU, los de ICV y los ERC. Otra cosa es que sean pésimos representantes, y estén al servicio de otros intereses y no quieran oponerse para seguir saliendo en la foto.
CiU, una vez más, es presa de su incoherencia. Sólo se acuerda de Catalunya cuando conviene a sus intereses que cree, desde los tiempos del pujolismo, que son los intereses de su organización. Pero Catalunya es mucho más que CiU.
No tendrá inconveniente en aceptar la ayuda del PP para sacar adelante unos presupuestos llenos de recortes sociales, pero es escandaliza cuando este partido, dirigido por la reaccionaria Sánchez Camacho, una especie de Esperanza Aguirre en versión catalana , se suma jubiloso al feroz ataque contra el sistema de inmersión lingüística y lo asume como un éxito propio.
Y también lloran y patalean cuando el alcalde de Badalona tiene la desfachatez de suspender los actos de la Diada.
CiU debería saber con quién prefiere pactar. Precisamente, como he comentado en estos días se ha producido de nuevo un ataque estúpido contra el idioma catalán, a costa de la enseñanza por parte de sus aliados "constitucionalistas".
¿Cómo es posible que se quieran cargar un modelo que ha funcionado perfectamente durante los últimos 30 años, que tiene el visto bueno del Tribunal Constitucional español y la de la UE, porque a tres familias no les guste que las clases se den en catalán? ¿Qué espera CiU para romper por completo cualquier acuerdo con el PP?
En fin, este es un poco, de forma muy simplificada, el panorama que tiene Catalunya en este 11 de septiembre: oportunismo por unos y agresiones de otros. Mala maror.
En los últimos días, que han coincidido con mi llegada a Catalunya, se han producido una serie de hechos que inquietan a esta país, aunque por motivos bien distintos e, incluso, con enfoques absolutamente diferentes de la misma cuestión.
Por un lado, la infame reforma de la Constitución española, hecha con nocturnidad y alevosía y que ha sido impuesta por el rodillo de los dos partidos mayoritarios que, en esto como en otras muchas cosas, no tienen el más mínimo inconveniente en pactar.
Desde CiU, cínicamente, como suele ser su costumbre, se quejan de que Catalunya ha quedado fuera de esta reforma y no ha sido escuchada. Nada más falso.
Por supuesto ni una palabra de la barbaridad que supone incluir en el texto constitucional semejante norma porque, evidentemente, están de acuerdo con el fondo.
Los diputados del PSC y del PP de Catalunya han votado a favor de la reforma y, por mucho que no disguste, son tan representantes de los electores de este país como los de CiU, los de ICV y los ERC. Otra cosa es que sean pésimos representantes, y estén al servicio de otros intereses y no quieran oponerse para seguir saliendo en la foto.
CiU, una vez más, es presa de su incoherencia. Sólo se acuerda de Catalunya cuando conviene a sus intereses que cree, desde los tiempos del pujolismo, que son los intereses de su organización. Pero Catalunya es mucho más que CiU.
No tendrá inconveniente en aceptar la ayuda del PP para sacar adelante unos presupuestos llenos de recortes sociales, pero es escandaliza cuando este partido, dirigido por la reaccionaria Sánchez Camacho, una especie de Esperanza Aguirre en versión catalana , se suma jubiloso al feroz ataque contra el sistema de inmersión lingüística y lo asume como un éxito propio.
Y también lloran y patalean cuando el alcalde de Badalona tiene la desfachatez de suspender los actos de la Diada.
CiU debería saber con quién prefiere pactar. Precisamente, como he comentado en estos días se ha producido de nuevo un ataque estúpido contra el idioma catalán, a costa de la enseñanza por parte de sus aliados "constitucionalistas".
¿Cómo es posible que se quieran cargar un modelo que ha funcionado perfectamente durante los últimos 30 años, que tiene el visto bueno del Tribunal Constitucional español y la de la UE, porque a tres familias no les guste que las clases se den en catalán? ¿Qué espera CiU para romper por completo cualquier acuerdo con el PP?
En fin, este es un poco, de forma muy simplificada, el panorama que tiene Catalunya en este 11 de septiembre: oportunismo por unos y agresiones de otros. Mala maror.
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Catalunya
domingo, agosto 28, 2011
EL GOLPISTA
La Constitución de un país es el resultado de un pacto entre la mayor parte de los ciudadanos que, en un momento determinado, se ponen de acuerdo para elevar a rango de Ley suprema un acuerdo sobre el modo de convivencia político, social y hasta económico.
Su reforma suele considerarse complicada porque requiere que se renueve el pacto entre la mayor parte de la sociedad y no siempre es un objetivo sencillo. Por tanto, su cambio debe contar con el apoyo máximo posible y, desde luego, con el refrendo de los ciudadanos. Lo contrario se puede considerar un verdadero golpe contra esa Ley.
Y esto es lo que ha propiciado el infame inquilino de la Moncloa con el apoyo entusiasta del Partido Popular que, como es bien sabido, se pasa la Constitución por el forro en cuanto conviene a sus intereses.
Hace ya tiempo que sabemos que España carece de gobierno. Que quienes a sí mismos se llaman, ufanos, Gobierno de España, no son más que una serie de peleles indignos a las ordenes de los mercados que transmiten sus dictados a través de una mandataria extranjera que es quien verdaderamente decide.
No hace falta insistir en toda la serie de medidas que este pelele y sus cómplices han tomando en los últimos años de crisis y las consecuencias que han tenido para la mayor parte de la sociedad y las que van a tener en el futuro.
Ahora ha dado un paso más y con alevosía y nocturnidad ha presentado una reforma de la Constitución en menos de una semana para incluir un techo de gasto en los Presupuestos según le han ordenado, como todo el mundo sabe, los mercados por boca de la mandataria extranjera.
Una inclusión que es absolutamente innecesaria, no porque no se deba ser austero en el gasto, sino porque basta con su inclusión en la Ley de Ejecución Presupuestaria para que eso se lleve a cabo sin que resulte un compromiso lacerante para el futuro.
Es tanta la indignidad y la inutilidad de esta medida que, por una vez, incluso desde su propia organización se han oído algunas voces discrepantes –pocas- pero contundentes contra el pelele.
Y, al final, no ha incluido ni siquiera una cifra concreta en la propuesta de reforma del artículo correspondiente de la Constitución, sino una idea general de que hay que ser cauto a la hora de gastar. Ya habrá tiempo de hacer otra Ley para establecer esa cantidad que, casi seguro, se va a quedar en el 0,4 por ciento del PIB, lo que demuestra la inutilidad de tocar la Constitución por ese motivo.
Y, evidentemente, como no quiere sorpresas, niega la necesidad de consultar a los ciudadanos sobre algo que nos afecta directamente, porque cualquier cambio sobre la política económica tiene una repercusión muy seria sobre la sociedad, como se podrá comprobar no demasiado tarde.
Por mucho que se empeñen desde el gobiernillo y su partido, los recortes sociales, justificados por la necesidad del equilibrio presupuestario, van a a ser una dura realidad, tanto en épocas de vacas gordas, si es que algún día las hay, como en las de vacas flacas.
La austeridad en el gasto será la justificación de cualquier gobierno, mucho más si como parece probable el próximo es del PP, para liquidar lo poco que queda del estado social. Una vez más le han hecho el trabajo sucio a la derechona.
Así que estamos ante un golpe en toda regla dado por este personaje indecente contra la norma de convivencia de los españoles, apoyándose en la caverna capitalista y en un parlamento moribundo.
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Crisis. Constitución.
miércoles, agosto 17, 2011
QUE NO ME ESPERE
Estoy seguro de que la ultra reaccionaria Conferencia Episcopal Española no está detrás del ciudadano mejicano que, presuntamente, quería atentar contra los participantes en la manifestación laica que se va a celebrar en Madrid con motivo de la visita de Joseph Ratzinger a esta capital. Estoy convencido.
De lo que no estoy tan seguro, y me gustaría enormemente equivocarme, es de que esa misma jerarquía del catolicismo oficial hispano, aproveche tal circunstancia para hacer una declaración solemne, como corresponde a tal institución, condenando sin dudas y sin posibles justificaciones semejante pretensión. Una especie de reconocimiento al derecho a la discrepancia activa.
Ciertamente, no se debe culpar a toda la Iglesia de los desmanes que pueda cometer unos de sus fieles o de sus adeptos. Pero, por contra, si se le puede reprochar su pasividad ante determinados hechos. Y esto viene de lejos.
La actitud, aún hoy, de la jerarquía hispana ante acontecimientos tan deleznables como el franquismo, es fuente de choque permanente con quienes, incluso desde el cristianismo, defendemos la necesidad de que la Iglesia condene sin paliativos ese régimen y todas sus consecuencias.
No se podrá dar una relación de confianza entre los ciudadanos y el catolicismo mientras persista esa actitud obscena de resistencia a condenar y en tanto en cuanto la Iglesia no acepte que España ha dejado de ser católica y que esto es un hecho irreversible, incluso aunque muchos se declaren formalmente adscritos a esa confesión.
Por lo tanto, harían bien los jerarcas de la Conferencia Episcopal en dejar de una vez por todas de intentar imponer su moral a los demás. Evidentemente tienen todo el derecho del mundo a predicar y lograr adeptos, siempre y cuando esto se haga dentro de las leyes y del respeto a quienes no lo quieren hacer bajo concepto alguno.
Y, precisamente, hay que empezar por separar claramente lo que está dentro de las leyes y lo que constituye exclusivamente un pecado. Es verdad que veces coincide pero, no es menos cierto, que, muchas veces, el silencio clamoroso de la Iglesia española ante situaciones inadmisibles hace que muchos se separen de ella y la acusen con toda la razón de hipócrita y cavernaria.
Me gustaría, como cristiano, una condena taxativa de la usura de los bancos y sus clausulas abusivas, me gustaría oír un mensaje claro de condena del recorte de las políticas sociales, me gustaría sentir más proximidad con los que sufren algún tipo de dependencia, me alegraria ver a la Iglesia junto a los desahuciados de sus casas.
No me gusta escuchar ni con quién, ni cómo, ni para qué, debo tener relaciones sexuales. No me gusta escuchar grandes proclamas ostentosas, en plena crisis, carentes de humildad, no me gusta que se pretenda excluir a las mujeres por su condición femenina. No me gusta que se persiga con saña a aquellas quienes abortan, sin el más mínimo sentido de la caridad.
Pero, pese a todo, quiero aclarar que en mi opinión son pocos los que se oponen a la visita de Ratzinger a España, porque le asiste el derecho de asistir a donde quiera en misión pastoral, en visita privada o como simple turista.
Por lo tanto, me parece absolutamente erróneo calificar desde los medios de comunicación la manifestación laica como una protesta contra la visita en cuestión, sino una protesta contra la implicación de un estado constitucionalmente aconfesional que con esta actitud, que traspasa con mucho los límites de la mera cortesía, incumple de forma patente la Constitución.
Creo que esa calificación es esencialmente manipuladora con la deleznable intención de deslegitimar el derecho de la ciudadanía a manifestar sus oponiones y presentar a los participantes como come curas intolerantes.
A mi si me hubiera gustado poder decir que espero a Ratzinger porque me va a decir algo nuevo, algo solidario, algo reconfortante en un mundo tan complicado. Como sé que no va a ser así, que no me espere.
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Iglesia Católica. España
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