domingo, febrero 07, 2010


Los portugueses están de celebración. Este año se cumple en centenario de la instauración de la república que fue proclamada el cinco de octubre de 1910 y cuyo primer presidente fue el intelectual Teofilo Braga. No han sido estos cien años plácidos, más bien todo lo contrario, con gobiernos inestables y finalmente una férrea y larga de dictadura que, es bueno recordarlo, fue derrocada con la grandiosa revolución de los claveles. Pero, pese a esas convulsiones, los valores republicanos han perdurado.

Me produce cierta envidia la celebración lusitana, fundamentalmente cívica, porque en España padecemos un régimen impuesto, por mucho que algunos estómagos agradecidos lo adornen, por un dictador genocida (si alguien lo duda que mire ese adjetivo en la RAE) que, tras un golpe de Estado y una guerra incivil, acabó con el mejor intento modernizador de nuestro país en toda su historia.

Pero, al mismo tiempo, esto me lleva a una reflexión que me parece oportuna en grado sumo para que, algún día, y esperemos que cercano, España pueda recuperar el régimen republicano.

Hasta ahora, la reivindicación republicana se hace alrededor de la malograda Segunda República que fue proclamada pacíficamente en 1931. Creo que es absolutamente justo y necesario, que hay que rememorar cuanto sea necesario aquel ensayo democratizador y honrar a quienes lo defendieron con tanto esfuerzo y coste colectivo y personal.

Pero opino que debemos tener perspectiva de futuro y recordar que, aquel acontecimiento magnífico, no sólo fue protagonizado por los partidos de izquierda sino también con el esencial concurso de ciudadanos conservadores como Niceto Alcalá Zamora, sin los cuales, no habría sido posible su consumación que, por cierto, un ambiguo PSOE, no veía posible en ese instante abril.

Esto me sirve para alegar con cierto desasosiego que a veces parece que la república debe ser sólo una apuesta política de la Izquierda de este país, heredera sólo de la que luchó entre 1936 y 1939. Esta percepción, en mi opinión, hay que cambiarla radicalmente.

Los republicanos debemos convencer a los sectores conservadores de que los valores cívicos que representa ese tipo de régimen también son asumibles perfectamente por su ideario.

Si no lo hacemos así, será muy difícil que se llegue a alcanzar el consenso suficiente para lograr la proclamación de la república (no veo otra posibilidad) y liberarnos para siempre de la actual monarquía originada indignamente en el golpe del 18 de julio.

La república puede ser cualquier cosa menos sectaria, porque la intolerancia y el dogmatismo no son valores republicanos en absoluto. Por tanto, todos, desde cualquier óptica, debemos llegar a la conclusión de que bajo el paraguas de ese régimen podemos convivir perfectamente y sin agravios.

Una republica interclasista, aconfesional (de verdad) integradora pero respetuosa con las nacionalidades históricas, preocupada por la preponderancia de los valores cívicos, la educación y la cultura y una república en la que cualquiera pueda ejercer, si así lo decidimos los ciudadanos la máxima magistratura del Estado que no debe estar reservada a un familión determinado por derecho de herencia.

En definitiva, un régimen que sea todo lo contrario del que ahora tenemos: una democracia imperfecta, de muy baja calidad, con una ley electoral injusta, con exclusiones políticas extrañas y con una opacidad intolerable alrededor de la persona que ostenta jefatura del Estado que hace que los ciudadanos aún seamos, en muchos aspectos, meros súbditos.

10 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Txema: tenemos un problema y es que aquí ni la izquierda quiere ser republicana. Vergüenza me da ver la defensa del papel del rey en el 23 febrero que hizo Felipe González, cuando muchos de nosotros nos olemos que un general no mueve un dedo sin que su superior se lo permita. Estoy tan segura de que el rey estaba en el ajo como de que me tengo que morir. Puede que no lo promoviera, pero que lo sabía es un hecho: el es el jefe supremo de las fuerzas armadas. Si fuera como luego nos contaron ¿por qué tardó tanto en reaccionar?. Y, todos, de Suarez a Felipe, pasando por todos los demás, nos contaron una milonga. Y nos la siguen contando.
Pero, algún día se sabrá la verdad.
Y vendrá la tercera (y definitiva) república.

Felipe dijo...

Txema,como dice Mª Jesús,la izquierda oficial está encantada con el Monarca y la derecha que padecemos ni te cuento

La República del 31 se instaura por una serie de circunstancias que ahora y en poco tiempo es imposible concebir

Aunque la mayoria de base socialista se reclama repúblicana sus líderes están perfectamente confortados con lo que ahí

El hecho de que al Borbón se le siga mirando como el que paró el 23-F es un anclaje muy difícil de cuestionar hasta que la generaciones futuras avancen y tomen el control.

Saludos

marcelo dijo...

En todos lados se cuecen habas.Pensar que los politicos argentinos adoran al sistema politico español y sueñan con un pacto de la moncloa argentino.
¿Me tendre que espantar la proxima vez que oiga eso?.
Amigo Txema excelente post,saludos.

Antonio dijo...

Txema, yo creo que somos esclavos de nuestra historia. Perdimos el tren cuando la revolución francesa, las Cortes de Cádiz y la Constitución de la Pepa. Allí, el traidor Fernando VII, tras jurar la constitución, desencadenó la década ominosa, segando la vida de los opositores.
Un pueblo que grita “Vivan las caenas” en contraposición al “Viva la Pepa” y lo que ello significaba, no puede ser republicano hasta que no se conciencie y libere de ese espíritu de sumisión y servilismo. Y eso solo lo da el desarrollo del intelecto, del pensamiento libre y el progreso, la liberación del poder religioso y el laicismo.
Los poderes fácticos, ejército, iglesia, capital, terratenientes, etc. se sienten abrigados por la monarquía en un pacto clásico e histórico y por ello la defienden.
Fracasó la primera y segunda república por causas diferentes pero de fondo común.
Los políticos que nos dirigen hoy son hijos de los partidos que fueron derrotados por las armas y repuestos en su actividad bajo un pacto, de la mano del monarca… había que claudicar si querían una España democrática, pero bajo la monarquía, con posibilidades de llagar a ejercer el poder.
El asunto tiene mucha tela por cortar y por contar, al menos eso pienso yo.
Un saludo afectuoso

Ciberculturalia dijo...

De acuerdo completamente con tu mirada y tu reflexión. Y es así. Hicimos un cierre de aquella manera y en este momento la izquierda verdadera, y por ello no me refiero al PSOE, está in la fuerza necesaria para conseguir algo esencial, lo más esencial: el cambio de la ley electoral. Lo cual permitiría plantear una serie de medidas que ahora con la represantetivadad que se tiene, es imposible de lograr.
Buen comienzo de lunes
Un beso

m.eugènia creus-piqué dijo...

Me parece que lo tenemos claro Txema, nuestros sueños creo que estan muy lejos de poder ser realidad,por el momento, tiempo habrá en que eso cambie, más mucho me temo que nosotros no lo vamos a ver.Petonets maco.

RGAlmazán dijo...

Txema, amigo, no sé por qué no había visto esta entrada tuya.
Muy interesante el tema y desde luego es más para charlarlo delante de unas cañas que escribirlo en un comentario.
Sí, debemos ir más allá de lo que es el recuerdo de la segunda República. Si utilizamos, al menos yo lo hago, la segunda República como bandera es porque fue un ejemplo en muchos aspectos y porque los cambios que trataron de promover no les dejaron brotar y los cortaron con un golpe militar.
Pero, efectivamente, la Tercera República ha de ser, sin duda, proclamada con la ayuda de conservadores republicanos, que también los hay.
La cosa está jodida, porque como otros comentaristas te han escrito, y tú lo sabes bien, el PSOE como entidad no moverá un dedo para el cambio --a pesar de que muchos de sus afiliados se proclaman republicanos--, está bien instalado en el poder y le sirve la monarquía.
El cambio sólo puede venir desde abajo, desde los ciudadanos que cada vez más encuentren que la monarquía es inútil y anacrónica, y que hay que recuperar valores democráticos que esa institución no representa.
Pero no olvidemos que la República --como forma de Estado-- no es la panacea. Ahí está Italia, o Mexico, o tantos otros países republicanos donde los valores predominantes no son precisamente los ideales.
Por lo tanto yo defiendo los valores que perseguía la Segunda República y una regenaración democrática cuya forma de Estado no puede ser otra que La República.

Salud y República

Txema dijo...

Estoy encantado con vuestros comentarios que son, como siempre, enriquecedores.

Ciertamente este asunto lo hablaríamos mejor con unas cañas de cerveza delante o, mejor aún, con un excelente vino suministrado por María Jesús, quien por cierto acierta de pleno con el asunto del papel del borbón el 23-F.

Y sí, lamentablemente, el Psoe prefiere dar soporte a la monarquía porque se acomoda perfectamente con su ambigüedad.

El PP es en este aspecto un caso raro. Conozco bastantes peperos que rechazan la monarquía pero en público chitón.

Comparto los valores de la segunda República, democrática, laica y como decía su artículo primero de "toda clase de trabajadores".

Pero, sobre esa base, me gustaría construir una república nueva, adaptada a la realidad de hoy en la que se han incorporado emigrantes, mujeres a la vida poítica y laboral y jóvenes, entre otros, que en 1931 eran una minoría.

Pero, en todo caso, repito que, pese a las limitaciones de espacio y tiempo, este ha sido uno de los artículos que mejor "sabor de boca" me han dejado.

Gracias a todos y todas

Dilaida dijo...

Gracias Txema por venir a mi blog. Estuve leyendo tu entrada y me parece un tema interesante que daría mucho que debatir.
Vaya por delante que yo estoy en contra del poder hereditario, de la realeza, de los privilegios y de todas esas parafernalias.
Si ensalzo la Segunda República es porque fue el intento más importante en la historia de España para conseguir la igualdad de todos los ciudadanos; pero incluso no podemos olvidar que existió un bienio negro.
Mirando las repúblicas actuales no tenemos mucho que envidiarle, la diferencia es que ellos le tienen que llenar los bolsillos a un presidente cada ciertos tiempo elegido por los votos de los ciudadanos y nosotros tenemos que mantener a una familia de por vida sin que nos permitieran decidir si queríamos o no.
Muchas gracias de nuevo por venir a mi blog.
Bicos

Txema dijo...

También te agradezco que pases por mi modesto blog.

Coincido contigo y, efectivamente, uno de los aspectos más molestos de esta monaqrquía, además de su falta de legitimidad democrática, es que es opaca totalmente.

Pero, como bien dices, este asunto daría mucho que escribir y charlar.

De nuevo gracias y bienvenida.