Me ha enfadado mucho el acuerdo que los sindicatos UGT y CCOO han firmado con el Gobierno del felón y con la CEOE para alargar la vida de jubilación y recortar la cantidad a percibir por quienes se jubilan. Es un acuerdo regresivo impuesto por los mercados y, si a alguien la cabía alguna duda, no hay más que ver quienes están satisfechos y aplauden.
Pero, también me ha sorprendido, y mucho, la reacción oficial de Izquierda Unida, expresada por boca de su coordinador general Cayo Lara, quien pretende exculpar a una de las partes firmantes de semejante acuerdo. Es como intentar cuadrar un círculo, en este caso, un círculo infernal.
No sé que debate se habrá producido en IU sobre este asunto, y a cuántos se habrá consultado sobre el mismo, pero eso de saludar el acuerdo para después decir que se van (nos vamos) a movilizar contra él, es, cuando menos, contradictorio.
Va a ser muy difícil convencer a los ciudadanos de que el acuerdo sólo es consecuencia de la actuación del gobierno, sobre todo, cuando a la euforia general, se han sumado UGT y CCOO de forma absolutamente innecesaria, con un gran ritual, declaraciones altisonantes y fotos vergonzosas.
Es muy posible que a la larga la ciudadanía se quede absolutamente desconcertada ante semejante actitud, sobre todo, si no se le cuenta la verdad pura y dura y se pretende disimular la realidad con cantos de sirena de empleos activos y acuerdos energéticos, que están en el limbo.
Me pregunto si alguien en IU cree que criticar abiertamente una decisión de los sindicatos, aunque haya sido apoyada por la mayoría, no sé si lo habría hecho la base, es una traición a la clase trabajadora.
Estoy convencido de que los dirigentes sindicales no son en absoluto infalibles y, como cada quien, pueden equivocarse.
Y, precisamente, del error es del que hay que aprender para, en la medida de lo posible, no volver a tropezar en la misma piedra por segunda vez. Y digo esto porque las agresiones va a continuar.
Nos extraña desde la izquierda, que una buena parte de los ciudadanos vean en el Partido Popular, el relevo necesario al gobierno del felón. Es una perspectiva terrible.
Y me pregunto también si en buena medida, eso no es consecuencia de intentar justificar lo injustificable, de pretender salvar la cara de quienes han entregado la nuestra y de tapar los errores con salutaciones absurdas de acuerdos impresentables.
Coincido con Javier Madrazo en el deseo de que los ciudadanos no caigan en la trampa del PP y miren a la izquierda en las próximas convocatorias. Pero también me gustaría que la izquierda ofreciese a la ciudadanía esa coherencia que hoy, en tiempos de traiciones, es tan necesaria.
Que nadie haga una interpretación torticera de lo que escribo: en absoluto se trata de descalificar genéricamente a los sindicatos pero, si de poner blanco sobre negro, en lo que en mi opinión ha sido un grave error.
Me molesta muchísimo que ante un tema de tanta trascendencia no se haya provocado un debate amplio, serio y riguroso, del que saliera una posición que pudiera ser avalada por una mayoría suficiente. Me molesta que los dirigentes suplanten a los militantes.
